LA TIERRA DE TODOS LOS COLORES

EL NICHO DONDE HABITAMOS

Cuentan las palabras de un verso a la vida, que existe en la ciudad de Santiago de Cali una tribu llamada Colegio IDEAS, ubicada en el pie de monte de la Cordillera Occidental, enclavada en el cañón del río Cañaveralejo y bordeada por su cauce. Allí encontramos este nicho ecológico en un globo de tierra de aproximadamente 22.000 M² completamente arborizado, con 2 pequeños bosques secundarios, guaduales sobre la margen del río, jardines y árboles frutales dispuestos por toda la extensión, un lago abastecido por corredores de agua tomada del río y liberado de contaminación por un filtro de gravas y un decantador. Una infraestructura compleja de granja integral que fortalece el circuito de acondicionamiento y abono del terreno a través del compostaje, la lombricultura, y la materia rameal fragmentada, donde también tienen asiento para beneficio de sus moradores un territorio de aves, la huerta y el vivero.

Los espacios de habitación y trabajo en la tribu han sido construidos a través del tiempo de tal manera que forman parte del paisaje, tanto por las características de sus materiales (guadua y palmiche) producto de esta tierra, como por la concepción ambiental en que se inscriben, donde la brisa, la luz solar, los aromas y colores del lugar se filtran por todos los rincones, matizando de frescura y tranquilidad el hábitat social.

A su vez, en el plano de lo tangible cada poro de este nicho exuda el esfuerzo tribal, producto de largas y entrañables jornadas de trabajo, en las cuales han sido creadas, para beneplácito de la posteridad, nuevas y sutiles pinceladas de diseño ambiental enmarcadas en los saberes pasados y presentes de sus moradores, propiciando en cada cual un profundo sentimiento de arraigo y pertenencia. Se unirán las voces del pasado con las proezas del futuro, pues la memoria de este pueblo tiene en sus obras y quehaceres el patrimonio que le da el sostén a sus principios.

Escudriñar en la historia de esta aldea nos permite identificar en cada pieza de terreno, un legado de significantes experiencias de las cuales se nutre el simbolismo implícito en sus obras. Son anécdotas, cuentos y leyendas las que ritualizan el espacio, otorgándole al imaginario de sus pobladores un sinfín de motivos para darle nombre a sus lugares de labor y habitación con retoños de color y fantasía. Es así, como cada acto y lugar poseen un significado histórico conocido y narrado por todos que, a semejanza de toda cultura, nuestra tribu valora y perpetúa como patrimonio.

Instalaciones del Colegio

Instalaciones Educativas

Zonas Verdes