EL ORDEN NATURAL Y LA SENCILLEZ DE LO VERDADERO

 

Los seres humanos somos en esencia  individuales, sociales y trascendentales… por ello fluyen en nosotros emociones profundas, nos asombramos, ritualizamos,  admiramos la historia y la cultura que nos da raíz, sentimos deseos de explorar, de contar nuestras experiencias, de aprender…transitamos con música y ritmo en nuestros corazones, amamos la vida, la belleza, contribuimos a resolver creativamente los problemas, somos parte del todo natural y propiciamos su sostenibilidad, disfrutamos del circulo de alianzas, gozamos siendo solidarios, serviciales, tiernos y afectuosos, somos soñadores, creativos, imaginativos y nos expresamos artísticamente, hay dinámica en nuestras venas, escalamos montañas, viajamos a los confines del universo, amamos el aire libre, la naturaleza, las fuentes, inventamos, construimos….en fin eso y mucho más somos nosotros y para abonar  esta nuestra esencia, solo se requiere una sociedad, una familia, una tribu, una escuela, una aldea pedagógica llena de amor, respeto  y confianza que permita la cualificación de nuestras habilidades innatas, que cultive  la valoración de la obra de otros y que haga ceremonia a cada instante maravilloso de la vida donde el pasado, el presente y el futuro sumados configuren  una nueva y muy antigua ética, estética  y ecología de la convivencia.

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Muy a nuestro pesar… la educación que predomina a nivel global, producto de intereses hegemónicos, conductistas, autoritarios y consumistas, nos asume como una masa consumidora, productora y reproductora, servil, sumisa y poco creativa. Para tal efecto, imprime en la cotidianidad escolar desde la primera infancia una fuerte dosis de miedo, aconductamiento, de sin sentido y de repetición mecánica de talante instructivo hasta formar una sociedad que vive sobre su propio desperdicio y no se da cuenta, pues ha perdido en su esencia la sencillez de su origen natural.

Trascender de lo ordinario a lo extraordinario de las cosas, implica asombrarse, emocionarse, inquietarse y apasionarse, las cuales son cualidades innatas del ser humano que lo hacen un sensible explorador del universo. Por ello debemos  permitir que el niño perciba  lo que esta  allí a su alrededor  y desde ese lugar  construya  el conocimiento enriquecido por el saber universal pero cimentado en su actitud  personal. Es entonces, cuando el niño desde el vientre materno identifica  el tam tam del corazón de su madre, el brillo que brota desde el alma y al nacer reconoce en ceremonia la realidad que lo circunda para no olvidarla jamás. Esa raíz habita en cada quien y crece en un movimiento perenne pero imperceptible para forjar un lugar común y el sentido de pertenencia que nos otorga la identidad y el arraigo. En casa y en la escuela  cada piedrita, brizna o espacio personal y comunal, debe estar impregnado de un profundo sentido y significado, desde donde se habrá de consolidar el desarrollo de la capacidad de pensar, su cultura y el amor por su tierra madre.

PEDAGOGIA ESENCIAL Y … Una expedición por la sustentabilidad

 

La formación de los niños abarca un sinfín de variables. En este contexto, es entonces indispensable entender qué es en sí misma la formación, porqué y para qué formamos, cómo se lleva ésta a cabo, quién se hace cargo de ella, cuándo y dónde formamos. Por consiguiente debemos analizar cuidadosamente los detalles.

Formar implica armonizar las cualidades y habilidades innatas del ser con su realidad circundante. De tal manera que se da forma al vínculo entre el individuo y la sociedad en que se haya inscrito, valorando su esencia antropológica, su naturaleza histórica, su condición biológica y por ende su razón de ser.

Fortalecer estos elementos, significa consolidar la identidad y el sentido de pertenencia, profundizar en el pensamiento crítico y creativo de los pueblos, orientar hacia la definición del sentido y el carácter de las cosas, aprender de la experiencia, asombrarse del maravilloso universo que nos rodea, abordar con gusto nuevos caminos, permanecer en estado de alerta y reposo, potenciar los sentidos, valorar la obra de otros, trascender de lo ordinario a lo extraordinario de las cosas y como punto de principio y fin garantizar el equilibrio dinámico entre la emoción y la razón, la ciencia y el arte, las actitudes y las aptitudes con lo cual propiciamos la construcción de un ser integral e integrante.

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La pedagogía esencial ha de ser una verdadera y profunda expedición que propicie la sustentabilidad y sostenibilidad de nuestro territorio y de los pueblos, logrando armonizar en coherencia la participación de la escuela, la familia, los medios  y su entorno en el proceso de aprendizaje. El acto de construcción de nuestra personalidad se alimenta saludablemente de los nutrientes que le ofrece la vida, de tal manera que el cuerpo vital de nuestra existencia consolide en si mismo la autonomía, la capacidad de pensar, de crear, de expresar y de imaginar, porque somos seres individuales, sociales y trascendentales y en ello, propiciaremos la autoestima, la valoración de la obra del otro y el respeto por la grandeza del universo. Entonces aquí la pedagogía esencial como un principio de formación de todos y para todos asimila la formación a un acto de construcción permanente que expresa la trascendencia del crecimiento integral del ser cuando pone de manifiesto el fundamento básico de ecología del alma y alude a la experiencia, a los antecedentes y al saber universal cuando promueve la conexión con un currículo divergente, es decir holístico y multidireccional.

Desde el vientre materno en nuestros orígenes primeros, ya se ponen de manifiesto las cualidades esenciales del orden natural, puesto que somos semilla y crecemos alimentándonos sanamente en procura del sol hasta brindar al otro, nuestro flor y fruto. En esta metáfora vislumbramos nuestra raíz y las cualidades extraordinarias que nos ha otorgado la vida, haciéndonos profundamente sensibles y perceptuales en un estado de alerta constante y cotidiano. Entonces somos investigadores naturales, habitan en nuestros atributos potenciales lenguajes auditivos, visuales, corporales, verbales, gustativos y kinestésicos, con los cuales establecemos un vínculo interactivo con la realidad para aprender y forjar futuro.

La pauta primera de este gran ser en formación es el asombro… cualidad que requiere de una estimulación temprana plena de emoción e inquietud que se hace presente en la exploración sensible la cual propicia un contacto directo y se proyecta en la abstracción y contrastación  de los saberes hacia la construcción del conocimiento. Que se nutra de una nueva y antigua ética, estética y ecología de la convivencia para beneplácito de la esperanza y la posteridad.

NUESTROS SUEÑOS

 

Y partirán los hijos de esta tribu en procura de nuevos horizontes y podrá observarse en la distancia el fuego de sus aldeas en las cuales habita el espíritu de los hijos del sol.

No en vano la tribu transita por los senderos, corredores y callejones de esta tierra amada abriendo brecha, encendiendo antorchas, observando admirados la dedicación y el empeño de los pueblos, pues el Acto de Construir está en nuestros corazones y en él sembramos la semilla de la esperanza…

Y seguiremos abonando este terruño incansablemente hasta que el fruto madure y se transforme nuevamente en semilla de vida en la mirada de los hijos del sol. Por ello se compromete la comunidad educativa, inmersa en la tribu llamada Colegio IDEAS, a otorgarle a nuestro proyecto de vida un principio fundamental de calidad y transformación permanente.

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A preservar su patrimonio oral e intangible y a mantener el hilo mágico que une el pasado, el presente y el futuro de nuestro proyecto, para hacer de la historia, la identidad y el arraigo, piedras filosófales donde habite la certeza. Así mismo se compromete a la consolidación de una nueva ética, estética y ecología de la convivencia, a la protección y mejoramiento del ambiente y a mantener encendida la antorcha de la fraternidad.

Haremos ahora ofrendas a la tierra, colgaremos guirnaldas en los tejados de la aldea para que more en el espíritu de los tiempos y conste en la memoria del río Cañaveralejo, la alianza de un pueblo llamado COLEGIO IDEAS con la vida y la esperanza.