Prólogo

… a las puertas del colegio.

 

En un bonito paraje bordado de colores con los hilos que tiene el amor… se asienta una aldea pedagógica llamada Colegio Ideas.

Adentrarnos en su sede produce de inmediato una agradable sensación de frescura y tranquilidad… es el espíritu de la naturaleza en flor manifestandose para fortalecer nuestra alianza con la vida.

Por todos los rincones de esta aldea se percibe el gusto y el placer por el aprendizaje, se siente la emoción, el asombro y la espiritualidad traducidos en arte y amor a la tierra, se observa la dedicación y el esfuerzo de una comunidad comprometida a estimular el desarrollo de la capacidad creadora, de expresión e imaginación de sus moradores, desde una antigua y nueva éticaestética y ecología de la convivencia.

Hoy aquí, en los diversos capítulos de esta página tendremos la oportunidad de auscultar el universo lúdico y pedagógico que deja entrever el Colegio Ideas en todas sus manifestaciones educativas y culturales.

Jahuira

EL BANDO DE LA ESPERANZA

 

Germinará la semilla cuando los pueblos
reconozcan la esencia viva de la Tierra Madre.

Germinarán los poemas cuando los versos
se escriban al compás de los vientos.

Renacerá el murmullo de la manigua
cuando se pinten de colores los espíritus.

…Y será entonces, el tiempo de la luna buena
cuando los hijos del sol
cosechen en los bosques la esperanza.

…. Y habrá huella sobre la piedra
para que futuras generaciones
encuentren en ella el rastro que dejó esta enmienda
en ofrenda a la vida plena.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS

… de cómo nació el Colegio Ideas

 

Heme aquí… soy el espíritu de los tiempos, porto en mis pupilas el paso de la historia, transita en mis adentros la memoria viva de la cuenca del río llamado de Cañaveralejo.

Eran otros los tiempos para el oso, el jaguar, el inmenso cóndor y el pájaro cantador… Tiempos en que habitaban los hijos del sol, hijos de la tierra y hermanos del universo.

Fueron épocas que también mañana serán. Pero los hijos del sol partieron, sólo quedaron sus cenizas. Otros pobladores posaron sus huellas sobre la ladera, en sus corazones ya no moraba el viento, la lluvia ya no cantaba para ellos… Y sus palabras no eran palabras de honor. Perdieron su alianza con la esperanza, y sembraron casas donde antes habían árboles… Y rasgaron los colores del fondo azul para pintarlo de gris. Y el río lloró…Y su cuerpo enfermo se abalanzó sobre los pobladores del valle.

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Transcurridas muchas lunas … gimiendo temeroso en su avalancha… El río se encontró con las cenizas de los hijos del sol que se habían transformado para convertirse en la tribu que todos llamaron Colegio Ideas.

Y el río se apaciguó, porque se encontraba entre sus raíces… Y fue entonces, cuando la alegría en el alma de los niños y niñas de la aldea pintó de colores el lugar… Y retornó el verde! los cantadores, los saltarines, los danzantes… Y todos los que siempre añoraban estar ahí, tomaron sus nidos, y se mudaron juntos a la Tierra de Todos.

¡Y nos reconoció la luz! y de ella, nació el color para que en conmemoración de esta alianza se firmara un pacto de corazón entre todos los pobladores de la tribu, hijos del sol, hijos de la tierra, hermanos del universo.

HUELLA EN EL CAMINO

 

El proyecto pedagógico del Colegio Ideas se denomina EL ACTO DE CONSTRUIR ECOLOGÍA DEL ALMA PARA UN CURRICULO DIVERGENTE.

Este proyecto nace para la ciudad de Cali – Colombia, en 1979. En él se articula el orden natural con el aprendizaje, de tal manera que se garantice un equilibrio dinámico para beneplácito de la posteridad. Sus más preciadas herramientas son el arte y la tierra, pues en ellas mora la identidad y el arraigo y es a través de ellas que se valora la memoria viva de los pueblos de quien tomamos la fuente para iluminar el espíritu y el conocimiento. Por ende, en ellas habitamos para comprender la trascendencia del amor, de la escucha, del respeto, del círculo de alianzas y del lugar común donde crece la vida. Hemos forjado en el ejercicio de nuestro quehacer cotidiano el sentido integral del ser como entidad individual, social y trascendental, donde se consolida la unidad en la variedad y la variedad en la unidad.

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Crecemos alimentando la llama para reunirnos en torno a ella, pero somos concientes que el bosque requiere nuestra protección para que futuras generaciones puedan mantener vivo el hogar donde se alimentan nuestros sueños. Por ello, forjamos una sociedad sostenible que hace ofrendas en ceremonia a los frutos de sus esfuerzos y observa con dedicación la capacidad de auscultar el universo y de explorar los confines en un proceso de investigación permanente donde se gesta el acto de construcción de la Ecología del Alma.